La empresa Sears Holdings Corp por fin – después de 3 años – encuentra gerente para su administración, noticia que acompaña con un reporte del 13% en pérdidas. Con tanta gente bien capacitada, con experiencia, que anda ahora por ahí uno no se explica por qué 3 años.
Puede que haya infinidad de razones pero una situación tan peculiar puede ser un perfecto ejemplo de lo que está pasando, a todos los niveles.
Si para las empresas el asunto no es fácil, por su falta de competitividad, para los individuos lo es menos. Y no hablemos del desempleo “normal”, el que afecta a millones de personas, que es otro asunto. Hablemos de los expertos, de los que se suponen que saben.
Que una empresa no encuentre a una persona idónea para dirigir su rumbo, para administrarla, no se debe tomar a la ligera. Eso quiere decir que hacen falta personas idóneas y en ese caso, estamos frente a una oportunidad. También puede ser que haya mucho profesional por ahí, bien preparado, con experiencia y todo lo demás, pero… algo pasa.
Si hay miles de candidatos – seguramente para Sears no fue un problema conocer a muchos de ellos – y que todos sean parecidos, que piensen igual, que sepan lo mismo… es un problema porque lo que ahora se necesita es ser “diferente”. Propuestas que rompan con el cuento que todo el mundo ya conoce.
Eso por un lado. Por el otro, también puede ser que sí haya gente especial por ahí, con capacidad para sacar al que sea del fango, con una nueva visión del mundo y de los negocios, que no repiten el cacareo del resto, que sean competitivos pero ¿y si la empresa es ciega y no puede ver? Si es así y tuvieron suerte, a lo mejor la persona contratada los pueda ayudar, de lo contrario, no hay remedio, más temprano que tarde van a desaparecer.










